Arranca nuestra aventura y empieza a rodar la caravana de la
mejor manera posible: abrazos de despedida cargados de energía y fuerza entre
familiares y amigos a nuestra salida de Madrid. Y primera parada en nuestro
camino en el colegio Nuestra Señora del Rocío de Zamora.

El nombre de este colegio y su historia ya os sonará de
entradas anteriores y lo que veníamos anunciando desde hace días, semanas, ayer
se hizo realidad y conocimos, ¡por fin! a los alumnos y profesores del colegio
con el que ya estábamos conectados
emocional y virtualmente y, a quienes pusimos cara y conocimos un
poquito más durante las horas que compartimos ayer.

Las puertas del colegio se abrieron para que entrara la
caravana y un patrio repleto de jóvenes, grandes y pequeños nos esperaban entre
aplausos, sonrisas y móviles que guardarán este instante para la posteridad. En
este momento pusimos los pies en la tierra, literalmente, y con todas las
muestras de apoyo y afecto de un colegio entero volcado a la causa, nos hacemos
fuertes y nos reafirmamos en nuestro objetivo: tenemos una misión muy
importante y muy necesaria por delante.

Beatriz, profesora de 4ºEso fue la primera en lanzar en su
clase de pregunta ¿Qué quieres hacer con tu vida? en su clase de ‘iniciativa
emprendedora’ y a partir de ahí la pregunta cobró vida propia, recorriendo
también las aulas de infantil y primaria, dejando fluir las pasiones tan claras
a esas edades.

Ayer pudimos ver y tocar cómo esa semilla había crecido
dentro de cada una de esas clases, dentro de cada uno de esos niños y niñas que
nos y regalaron su respuesta en forma de dibujo, collage o relato. En la clase
de 1ºESO nos encontramos con futuras matronas, jugadoras de baloncesto,
científicas,  ilustradoras, peluqueras y
futuros desarrolladores de videojuegos, forestales y un sinfín de profesiones
claras para desarrollar en su región, cerca de familia y amigos.

Con los alumnos de 4ºESO tuvimos la oportunidad de compartir
más tiempo, charlando durante la comida (casera y estupenda!) y más tarde, nos ‘encerramos’
en un aula durante dos horas, para conocernos más, de forma colectiva individual
y a través de diferentes dinámicas y juegos, salieron las verdades a flote.
Estos chicos, pertenecientes a la llamada ‘generación z’, hijos de la
tecnología y lo audiovisual, tienen unos valores muy claros, y nada ‘modernos’.

“La familia, los amigos, la pertenencia a un grupo, vital en
el presente y en el acompañamiento futuro; la energía positiva, el optimismo y
el humor, importantísimo, se refleja en palabras, gestos y actitudes; el apego
a la tierra como forma de vida y ansias de viajar y aprender, como parte de ese
camino de ida, y vuelta, y el deporte como complemento fundamental a toda esta
estructura. Esto es lo que quieren hacer con su vida, más allá de las profesiones.”