Entre admiraciones anda el juego.

Me llamo Juan Antonio Pérez, tengo 44 años, casado y con hijos. Mi vida es la de una generación extraña. Nacimos al final de la dictadura, en plena transición, nos comimos todos los cambios de ciclo, inclusive el cambio del blanco y negro al color, el inglés casi cuando terminamos la EGB, el internet a los casi treinta años. Nos pasamos toda nuestra vida admirando a los mayores que hacían la transición por nosotros, los más mayores que dieron su vida por nuestra libertad y democracia actuales, admirando a esas generaciones anteriores que universalizaron la educación, la sanidad, las pensiones y esas cosas del bienaventurado Estado del Bienestar….esos que, en definitiva nos han hecho de TAPÓN generacional y no sueltan la vara de mando ni la silla nunca a no ser que les imputen o les metan en la cárcel.

Mi generación, es de esas que ha admirado mucho y sigue admirando. Y ahora que hemos llegado a los cuarenta y tantos nos hemos encontrado que nos hemos pasado media vida admirando a los mayores por lo que hicieron y hacían por nosotros y en estos momentos nos encontramos en un momento de nuestra existencia en que por culpa del TAPÓN generacional de los de la transición ahora nos toca la otra mitad de nuestra vida dedicarla a admirar la fuerza de los jóvenes, de los que nos enseñan que de generación perdida, nada de nada, que tienen una formación y una creatividad desbordantes, que vienen no para quedarse perdidos en este mundo, sino a ponerlo de pié de una vez por todas, a hacerlo más real, más de todos y todas, más tecnológico, más global, más solidario y menos determinista. 

Esta crisis económica, política y de valores nos ha servido para mucho y a mi generación desgraciadamente no le ha servido más que para reafirmarnos en que somos la generación de las admiraciones: la mitad de nuestra vida admiramos a nuestros mayores y ahoa nos vamosa pasar la otra mitad de nuestra vida admirando a los jóvenes. Nos queda una tarea: explicar a nuestros hijos, esos que van de los 16 a los 30 años, que ahora sóis vosotros los que tenéis esa tarea de protagonizar el cambio y el progreso de todos a través de lo que llamáis tan acertadamente  #deeplinking. No sóis la generación perdida, sóis la generación de la esperanza. Nosotros nos hemos quedado en la generación de las admiraciones.