Esta mañana cuando
aparcamos la caravana en la Plaza del Seminario de Lugo, teníamos alguna idea
sobre lo que iba a pasar, a quien íbamos a conocer, a poner cara… pero como
siempre, nos quedamos cortos. 

Al poquito de montar la
carpa nos llamó la atención una batucada que estaba teniendo lugar a escasos
metros, y siguiendo el ritmo, llegamos hasta la puerta de un instituto y los
que estaban tocando los tambores eran los propios alumnos, dirigidos por una
profesora totalmente metida en el papel y disfrutando del momento. Nos colamos
dentro del colegio, tímidamente, y volvimos a lo nuestro. 

Al ratito dos chicas
muy jovencitas se acercaron a la caravana a preguntar “¿quiénes sois y qué hacéis
aquí?” y a partir de ese momento, se convirtieron en protagonistas del
proyecto. “No tenemos ni idea de qué hacer con nuestra vida” “no nos
gusta estudiar”. 

Entramos
de nuevo al colegio de su mano llegamos a colarnos en una clase. Varios
profesores no nos dejaron entrar “esto tiene que aprobarlo jefatura de estudios
primero” pero finalmente dimos con una profesora, con la profesora, que nos
abrió las puertas de su clase y nos dejó hacer.
Era una clase con pocos alumnos, creo recordar que lo llaman CPD, y lo que hacen es una especie de refuerzo para jóvenes con bajo rendimiento académico y/o desmotivación. 

“¿Sabéis qué queréis hacer
con vuestra vida hoy, mañana, cuando acabe el instituto, dentro de 5 años…?” La respuesta, como era de esperar fue “NO” pero, sin embargo, entre juego y juego, salieron cosas a relucir: ¿qué me gusta? ¿qué se me da bien? ¿cómo me veo en cinco años? algunas risas y chistes por el fondo, caras de concentración en la primera fila. 

Hay quién lo tiene muy claro. y para los que no, terminamos la sesión con un juego por el cada uno escribió palabras buenas en la espalda de cada uno de sus compañeros. Refuerzo positivo, estímulo y auto conocimiento en última instancia. La profe ‘plasta’, como alguno escribió en su espalda, se dejó llevar por el instinto al abrir la puerta y nos despidió con un abrazo y un GRACIAS. “No es fácil motivar a esos chicos, lo he intentado con diferentes estrategias, y no lo consigo del todo”

Esta profesora se llama Eva, y además de enseñar biología, química… nos ha demostrado una complicidad total con sus alumnos y unas ganas inmensas por seguir en esa búsqueda de la motivación para con ellos. 

Durante estos días hemos conocido a otras profesoras que, como ella, están abiertas y dispuestas a trasladar al entorno escolar conceptos y conocimientos de otros mundos. Iniciativa emprendedora, proyecto, clase de ideas… Lo importante no es el nombre, sino el aprender haciendo y dejar aprender, y hacer. Creemos que esto es fundamental y queremos, seguir conociendo personas así durante el camino. 🙂