La vida es un cambio constante y cuando era más joven tenía claro que quería hacer, hoy en día todo ha cambiado, mi futuro es oscuro y nuboso visto desde la capacidad de adivinarlo pero será luminoso y claro cuando llegue, pues es cierto que con 32 años, una vida que ha pasado por diversos trabajos que me han dado grandes experiencias vitales y laborales, y entrando en esa edad en la que las empresas ya no te quieren por demasiado viejo o resabido o demasiado joven y polivalente (que se parece en exceso a un no tenemos bonificaciones por contratarte), soy extremadamente realista y consciente del tablero dónde juego pero positivo en cuanto a mi futuro.

Es cierto que no se cual será mi futuro pero sea como sea me hará feliz.

Estamos extremadamente acostumbrados por una cultura que nos empuja a ello, en que siempre es necesario más, siempre hay que seguir corriendo, siempre después de la siguiente puerta seremos felices cuando en realidad el truco es en ser feliz, disfrutar de lo que se tiene, y no me refiero a que no hay que dejar de buscar mejorar y aprender me refiero que aunque busques más, se debe ser feliz  con lo que se consiga, y aprender de la experiencia, pues la felicidad no está en la meta (después de todo la meta siempre será la muerte), sino en el propio camino.

¿Qué quiero hacer con mi vida? ser feliz, disfrutar el camino mientras intento mejorarme a mi mismo y mi entorno.