Lo primero es llegar a saber que quiero ser. Lo que tengo más claro es lo que no quiero hacer. Quién quiero ser lo tengo un poco más claro pero siempre es complicado. Salir de aquí es el primer paso, luego vendrán las grandes decisiones. Desde luego no quiero ser una de esas personas que llegan a la oficina a las 8:30 de la mañana, odiando su ciudad, su trabajo, la gente al rededor y cuestionando todas mis decisiones anteriores. Muy atrás me queda ya la época en la que me preguntaban que qué quería ser de mayor y respondía en seguida, que fácil parecía todo entonces.